La idea de este artículo la tiene mi amigo David, por lo que he decidido escribir sobre el tema, ya que creo que NO pensamos todo lo que puede perjudicar el tabaco a nuestras mascotas.

Las mascotas se vuelven fumadores pasivos o second hand smokers
De un tiempo a esta parte, se ha hablado del problema que supone el humo del tabaco para los no fumadores que lo respiran. Se los llama fumadores pasivos. Personas adultas que no fuman, embarazadas, enfermos, niños que juegan a nuestro alrededor…pero y de nuestros animales.
Desconozco el efecto que tiene el tabaco en los perros, pero sí se que se emplean perros en algunos estudios de contaminación urbana, porque están justo a la altura a la que se producen las emisiones de coches y autobuses. Pero también están a esa altura los carritos de bebé.
Al igual que los humanos, los animales domésticos se convierten en fumadores pasivos cuando conviven con quienes consumen tabaco.
El humo que respiran los no fumadores no sólo afecta a las personas y al medio ambiente, sino también a los animales, particularmente a las mascotas que conviven con quienes consumen tabaco. Si llevamos estos efectos a las mascotas, encontramos que se magnifican.
Existe un buen número de publicaciones científicas recientes que han reportado la amenaza significativa que representa el humo para las mascotas. Como fumadores pasivos los gatos pueden desarrollar cáncer y linfoma, en tanto que los perros pueden padecer cáncer nasal y pulmonar.